PROLOGO DE PEREZ ESQUIVEL, PARA LITORALMENTE
Mi abuela me marcó la vida, porque mi madre murió siendo muy niño y fue ella quien me crió. Mi abuela era Guaraní. De ella comprendí la profunda comunión existente entre todo ser viviente: plantas, animales y seres humanos.
De ella aprendí que la Palabra Guaraní es más que un medio de comunicación humana. Es un canal hacia la divinidad. La Palabra es el alma y perderla es morir.
Como los ríos que bajan por ese Litoral, la Palabra fluye por la inmensa espesura verde de los montes. Que no coarten esa Palabra, con motosierras, con pinos, con intereses egoístas, ni con represas.
Por eso, querido Joselo, al recorrer los caminos llevando esa Palabra -que también es cantada- recreas la Vida, fortaleces la fe en que es posible otro modo de convivencia y sostienes una profunda esperanza reconciliadora del hombre con el hombre y del hombre con la naturaleza.
Adolfo Pérez Esquivel
Premio Nóbel de la Paz
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